NO AL TERCER TRIMESTRE

¡¡No pasa nada por acabar el curso ya!! 

Estamos viviendo una crisis sanitaria, estamos en confinamiento, en Estado de Alarma, por una pandemia global. 

Y los niños también lo están viviendo, aunque no se les haya tenido en cuenta ni una sola vez. Ni a ellos ni su parte emocional.

Ahora parece que si los nombran y es para cargarles con el peso de sacar un curso adelante.

Este Lunes (Martes) levantan el confinamiento total… y son muchos los padres que se van a trabajar. ¿Quien se supone que se va a hacer cargo de dar clases a nuestras hijas? ¿los abuelos? 

Y digo yo que:  ¡No pasa nada por frenar aquí! 

Y si pasa… por favor que alguien me lo explique. Porque no le veo ningún pro a la decisión que han tomado, y sin embargo, si muchos contras.

Si teletrabajar es difícil para un adulto. O incluso, cuantos habéis comenzado un curso online y lo habéis dejado a medias. 

¿Cómo pretendemos que lo hagan los niños? 

Y solos, ¿no? 

¡¡A no!! 

Que aquí viene lo que de verdad debería haber sido el titular:

“La Comisión Permanente del Consejo Escolar (CEE) nombra maestros a las madres y padres durante el confinamiento”

A ver si alguien se piensa que los niños van a trabajar los temarios nuevos solo con algunos ratos de videollamadas de los docentes. 

O leyendo (eso los niños que ya sepan) los emails que lleguen de la escuela.

¡¡NO!! 

Nos acaban de poner la tarea de ser profesoras de nuestros hijos y más nos vale que lo hagamos bien, porque, superar o no el curso, ahora recae sobre nuestras buenas dotes de educadoras.

Y mira yo que pensaba que para eso hay que sacarse una carrera y además (no está de más) tener vocación.

Os confieso que yo, no tengo ni la una ni la otra.

¿y vosotras?

Creía también, que, para impartir clases como padres, hacer escuela en casa, debíamos certificar nuestras aptitudes y que esto fuese aprobado por algún organismo oficial.

Y justo ahora… pues no se yo. Me defino, en los tiempos que corren, entre bomba de relojería y montaña rusa. Día si, y día no.

¿¿y cómo se le ocurre menospreciar y desprestigiar el trabajo de los docentes?? 

Y para poner más guindas sobre este pastel: ¿Cómo se les ocurre pensar que cualquiera (y digo cualquiera porque acaban de dar esa faena a todas las familias con hijos del país) puede, teniendo cualquier nivel académico y cultural (en el caso de tenerlo) suplir a los docentes?

¡¡Bravo!! (irónico)

¿Cómo se les ocurre cargar a las familias con ese peso?

¿Y cargar a las maestras con la tarea de justificar objetivos? 

¿Queréis que los docentes os rindan cuentas de sus salarios? Porque si no, no lo entiendo.

Pues que os rindan cuentas, que os justifiquen el sueldo que cobran, (que hay mucha familia, con mentalidades que no comparto, que también piensan así), pero no con los niños. 

Los menores ya bastante tienen con la situación que viven.

Si quieren que los docentes les justifiquen horas de trabajo, que se pongan a restructurar el temario para el curso que viene, porque habrá que incluir en medida de lo posible lo que estos 3 meses no se va a dar.

Que les den a elegir entre diferentes y variados cursos de formación. Toda esa formación de la que muchas veces no pueden disponer o no tienen acceso. 

¡Que amplíen su currículo! (y no porque creo que les falte hacerlo, sino porque creo que son los primeros que muchas veces quieren y no pueden)

Y nos encontraremos, el curso que viene, con magistrales más formados. 

¿Escuela en casa? ¿Escuela virtual? 

¿Van ahora a invadir la intimidad de mi hogar? ¿Los maestros han de meterse virtualmente en mi casa cada día? ¿y se supone que durante cuantas horas? 

Porque ese mismo tiempo voy a tener que estar yo también con cada uno de mis hijos, reteniéndolo delante del ordenador/tablet para que mínimamente consiga estar atento.

¿Va a ser antes o después de que haya hecho la faena de mi casa y la comida? ¿O después? ¿durante mi ratito merecido, en el que aprovecho para evadirme leyendo un libro y canalizar toda la situación intensa que estamos viviendo?

¿mami maestra?

Pues:

Como tutora legal de mis hijos y su maestra durante el confinamiento, les apruebo el curso.

Y no os preocupéis que al llegar a junio redactaré con muchas ganas la evaluación de mis retoños. 

Porque os aseguro que se están comportando como unos campeones. 

Los míos, y los de todas las familias. 

Nos están dando un ejemplo a los adultos. Una lección para tener muy en cuenta.  Y eso, solo se puede valorar de una manera.

Con aprobados. 

Y digo yo, que quizá no tengo ni la más puñetera idea, pero:

Durante el estado de alarma ¿no se debería valorar más la integridad de las niñas y niños, que su currículo académico?

¿Alguien de los de arriba les ha dado por plantearse el impacto psicológico que va a tener toda esta crisis sanitaria en nuestros hijos?

Quizá estas eminencias desde su silla y dictando semejante disparate, se han imaginado a todas las familias españolas de la siguiente manera:

Felizmente confinados, como el que está de vacaciones, durmiendo plácidamente, todos los miembros de la unidad familiar en casa, sin trabajar, rodeados de la última tecnología, y tantos aparatos informáticos como personas en el hogar, dulce hogar.

¡Madres y padres con niveles culturales y académicos altísimos! tanto para dar clases a párvulos como para hacerlo a un bachiller.

Y por supuesto con dominio de idiomas. 

(vuelve a ser ironía)

¿Cómo se supone que todas las familias españolas van a gestionar esto?

La realidad de cada hogar es muy variada.

Voy a nombrar alguna de las situaciones familiares que me vienen a la cabeza y las que creo que han obviado y deberían haber tenido en muchísima consideración:

– familias con algún familiar hospitalizado

– familias con la perdida de algún ser querido, y sin haberse podido despedir.

– familias con hijos NEED

– Familias monomarentales y monoparentales

– Familias sin recursos tecnológicos o con recursos muy justos y obsoletos. (1 ordenador para padres y hermanos)

– Familias con problemas estructurales

– Familias numerosas (¿cuántos dispositivos hacen falta entonces para poder hacer frente a aprender nuevos temarios, hacer y entregar las tareas?)

– Familias con hijos de diferentes edades

– Familias teletrabajando

– Familias trabajando

– Familias trabajando y con los hijos en casa de las abuelas para evitar contagios.

– Abuelos cuidando nietos. (¿a los abuelos también los hacemos maestros?)

– familias sufriendo de pánico, miedo, ansiedad…

Y ahora me centro en los niños:

– Niños sin la interacción física maestra- alumno. Tan necesaria, sobre todo en infantil y primaria.

– Niñas encerrados en pisos pequeños, simplemente viendo la luz del día por alguna ventana.

– Niños sin descargar su energía.

– niñas que no están gestionando bien esta situación. Ahogados, desorientados…

– niños que no tienen la opción de poder adquirir nuevos conocimientos. A nivel académico.

– Niñas que no serán atendidos académicamente según sus necesidades. La escuela inclusiva virtual dista mucho de ser una realidad. 

– niños adaptándose al confinamiento, lo mejor que saben y pueden.

– Niñas soportando la carga de los adultos (miedo, ansiedad, incertidumbre…)

– Niños soportando su propia carga: escuchando noticias, gestionándolas…

– Niñas soportando sus y nuestros estados emocionales

– niños conviviendo 24h con familias desestructuradas

– niñas sin acceso a tecnología útil

Y como no en los docentes:

– Profesores que son padres (aplicables entonces todas las opciones de la primera columna)

– profesoras desbordadas

– profesores sin recursos tecnológicos suficientes

– profesoras con problemas familiares

– profesores que tienen a un familiar enfermo o han sufrido una perdida

– profesoras bajo mucha tensión por parte de educación

– profesores que deberán estar disponibles 24h para todos y cada uno de sus alumnos.

– profesoras reinventándose a velocidad de vértigo

– profesores esforzándose por atender la diversidad y estar presentes en la distancia

Usemos la lógica y la empatía bidireccional. 

No es una realidad tangible que todos los hogares españoles sean capaces de hacerle frente a una enseñanza telemática.

Y menos ahora con la crisis sanitaria, deprisa y corriendo, y cada uno viviendo su realidad.

Cojo por ejemplo una situación al azar: una familia teletrabajando con dos hijos de diferentes edades confinados en un piso de 60m2 con solo 2 ventanas a la calle.

¿Me podéis contestar en que momento y en que condiciones se van a poder dedicar a avanzar materias a sus hijos?

O cuando, si ambos teletrabajan, ¿van a poder las maestras de ambos niños hacerles clases online?

No se como ven viable compaginar depende que cosas.

Precisamente no es hora de crear más tensiones entre las familias. Porque los niños no quieran hacer las tareas, no atiendan, se nos agote la paciencia de intentar explicar temario y nos frustremos ambas partes.

El primer día contaremos hasta diez y respiraremos hondo… pero al cabo de los días… cuantas serán las familias que descargarán la tensión, que ya se acumula en el hogar, pegándoles un bufido a los niños. (que tire la primera piedra la madre que no haya sentido ya esa tensión) y por supuesto nuestros hijos no se lo merecen!! 

Soy la primera que no me veo capacitada para dar clases a diario a mis hijos.

Ya se que hago mil cosas, pero las hago precisamente para tener la mente ocupada y distraída. Las hacemos la gran mayoría. Por necesidad. Para no caer en la tristeza, ni tener aún más miedo.

Y yo porque además sufro de ansiedad, así que necesito tener la cabeza ocupada creando cosas bonitas.

Y así es como funcionamos en mi casa, esa es nuestra dinámica. Cada uno hace y deshace lo que necesita. A su ritmo. Bajo un orden, pero sin obligaciones, ni ordenes estrictas.

No hago otra cosa que ver en todos los medios de comunicación y en las redes sociales, teléfonos y chats de atención psicológica. Porque estamos viviendo una situación difícil, y también nos resultará complicado el levantamiento de la cuarentena.

Pero no acabo de entender una cosa… si lo tenemos tan claro para los adultos.

¿¿Qué pasa con los niños?? ¿Sobre ellos no hay ni habrá impacto psicológico?

¿¿De que es momento ahora??

Es momento de reforzar vínculos familiares.

De crecer en valores.

De aprender, como leía en un bonito escrito el otro día, a coser un botón, a hacer una tortilla, a cambiar una bombilla, a reciclar, a hacer faenas de casa, … dedicar tiempo a todas esas cosas que muchos aprendimos de pequeños, pero que ahora, debido al ritmo de vida que llevamos, nuestros hijos no disfrutan ni aprenden.

Es tiempo de educarse en familia, de experimentar, de hacer pasteles, manualidades, tiempo de dibujar, de leer, de hacer cine en el sofá… 

Es tiempo de dejarles sentir. De darles y darnos mucho amor. Es tiempo de unión familiar.

Tiempo de repasar materias ya dadas en el colegio 

Demos el curso por finalizado y aceptemos propuestas por parte de las maestras de manera optativa y sin ser evaluables.

Que nos videollamen alguna vez, para ver como estamos. (seguro que es mutuo que nos echamos de menos)

Es tiempo de apreciar lo que tenemos, una escuela viva e inclusiva. 

Una que se apoya en la tecnología pero que no cabe en los ordenadores.

Démonos tiempo y cariño para superar entre todos por lo que estamos pasando.

(Texto inclusivo: he alternado el femenino y el masculino de las palabras de forma aleatoria, haciendo referencia en ambos casos a ambos sexos)

mamae

Soy mamá de dos hermosos gemelos de 7 años. Tienen autismo, así que lucho para dar visibilidad y normalizar esta condición. Y lo hago mostrando nuestro día a día ;-)

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