De trillizos a embarazo gemelar

Retomo donde me quedé hace un par de semana… en el embarazo de trillizos:

 

 

No os hacéis a la idea (o sí) del giro de planes que de golpe da la vida. (una vez más)

 

De pasarme todos los día cruzando los dedos para que mis dos miniyos aguantaran dentro de mi, y no querer hacerme ilusiones, pero inconscientemente estar montándome una película en mi cabeza: como sería su habitación… que no les compraría la ropa a pares, o bueno sí.. alguna sí. Harían lactancia materna… a encontrarme embarazada de tres.

 

Lloré, lloré mucho.

 

 

 

Todo el mundo me decía que soy muy poquita cosa (por mi constitución menuda) para aguantar a tres bebés dentro.

Incluso los médicos no aconsejan embarazos de trillizos, así que se puso sobre la mesa la posibilidad de abortar de uno de ellos, con el riesgo de perder a los otros dos.

Y si continuaba con el embarazo había riesgo para los bebes, por prematuridad, y riesgo para mi.

La palabra riesgo retumbaba en mi cabeza.

 

 

 

 

 

Pero?? Qué alguien me explique como decides abortar al azar de uno, sin sentir un dolor inmenso en el corazón.

 

No os hacéis a la idea de lo que llegué a llorar (o sí). Sentí tanto miedo.

 

Todo se había girado de golpe, a la misma vez que vivía un maravilloso sueño, vivía una pesadilla.

Y… cómo podía estar pensando algo así?

 

Me culpaba a mi misma incluso de tener sentimientos encontrados. “Que mala madre estás siendo ya, y eso que solo estás embarazada”.

 

Mi marido y yo, nos sentamos una y otra vez. Y nuestra decisión fue seguir adelante con todo el embarazo. Si la naturaleza había puesto en nuestro camino a tres bebes.. que fuese la misma naturaleza, la que si no debía ser, me hiciese abortar.

Porque había la posibilidad de que uno de ellos no se desarrollase y lo acabase perdiendo de manera natural.

 

 

 

 

 

Así que… tres peques. La decisión estaba tomada. Respiré aliviada. Porque quería justo lo que comenzó a pasar… que empecé a disfrutar de mi embarazo.

 

Nos pusimos a mirar un coche más grande , había que hacer un Tétris con la habitación.

Se turnarían entre el porteo y el carro gemelar, al igual que harían turnos con el pecho… todo eran planes nuevos.

 

Yo me encontraba de maravilla. Y mis tres garbancitos también. Se me comenzó a visitar como un embarazo de riesgo (por ser trillizos). Las ecografías salían correctas. Las analíticas también.

 

Pero… (como duelen a veces estos “peros”)… a la novena semana algo cambió.

 

Me encontraba sola en casa, y comencé a tener pequeños sangrados, y a notar un malestar.

Así que sin dudarlo, con esa fuerza/impulso que suele salir no se de donde cuando hay una urgencia, conduje hasta el hospital más cercano.

 

Hice una comparativa ese mismo día, y dará el título de mi siguiente escrito.

 

Llamé a mi madre llorando:

– Mamá, como si fuesen salchichas, esto no es una carnicería!! Soy una persona!! No se trata así ni a un animal!! Y acabo de tener un aborto!!

 

Continuará….

 

 

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mamae

Soy mamá de dos hermosos gemelos de 8 años. Tienen autismo, así que lucho para dar visibilidad y normalizar esta condición. Y lo hago mostrando nuestro día a día ;-)

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