Carnicero por ginecólogo

Aclarar primero de todo, mi total respeto a todas y todos los carniceros de profesión.

 

“Carnicero por ginecólogo”

 

Continuo mi historia desde donde lo dejé, yendo a urgencias por perdidas en la novena semana.

 

Os podéis hacer una pequeña idea. Me encontraba sola en casa y notando que algo no iba bien. Sintiendo un miedo tan grande que no tengo ni idea como conduje hasta el hospital más cercano.

No tardaron nada en que el ecógrafo me atendiese y … aquí viene mi sorpresa.

 

Justo cuando el ecógrafo comenzaba a hacerme una ecografía vaginal aparece por la puerta un ginecólogo (por llamarlo de alguna manera y porque supongo que eso es lo que pone como título en el diploma que ganó en alguna feria ambulante)

 

Sin ni siquiera molestarse en saludar, presentarse, ni moverse del marco de la puerta y sin ni siquiera mirarme a los ojos (os aseguro que en ningún momento dicho energúmeno mantuvo contacto visual conmigo), preguntó al ecógrafo:

 

– Esta mujer viene por visita programada o es una urgencia?

– Viene por una urgencia, está teniendo perdidas y es un embarazo múltiple, de trillizos.

 

El supuesto doctor se acerca al monitor de la ecografía, y dice:

– pues ya no, ahora está embarazada de dos. Y es lo mejor que le podía pasar. Menuda locura estar embarazada de tres.

Y comenzó a caminar de nuevo hacía la puerta.

 

Mirad. Recorrió algo tan dentro de mi. Que os aseguro que no fue rabia. No tenía ni espacio para ella. No lograba asimilaba la situación.  Sentí miedo. Mucho miedo.

Solo pregunté:

 

– Están bien mis otros dos bebés?

Y sin mirarme a los ojos (os lo aseguro), salió por la puerta mientras me contestaba:

– eso te lo dirá tu ginecólogo cuando te toque visita.

 

No me salían ni las lagrimas. No daba crédito. Estaba paralizada.

Os aseguro que el ecógrafo se quedó blanco a mi lado.

Y el chico muy amablemente me dijo, espera, vamos a mirar. Volvió a introducirme el aparato y comprobó el estado de los otros dos fetos, regalándome incluso una impresión de la ecografía. Y tranquilizándome todo lo bien (y rápido) que pudo.

 

Me vestí y salí del hospital. Y ya dentro del coche rompí a llorar, con un dolor tan grande.

Todo lo que lloré por el miedo ante la noticia de estar embarazada de trillizos lo lloré 20 veces más esa mañana.

Y rabia… me invadía una rabia enorme, tanta.. que al estar redactando hoy esto y volver a remover recuerdos aún la siento. Cómo se puede ser así de inhumano.

 

Llamé a mi madre sentada en el coche, no podía ni conducir. Lloraba. Y solo le repetía, “ Mamá, como si hablase de salchichas! Que hablaba de mis hijos! Que acabo de perder a uno!”

 

La semana que viene…. os resumiré el resto de mi embarazo.

 

Porque cada uno que lo mire por donde sea: la fuerza de la naturaleza, la mano de Dios, el azar, que todo esta escrito o que nos quedan cosas por aprender de otras vidas para llenarnos de sabiduría… vete tu a saber! Lo cierto es que lo que sea  me dio una tregua y disfruté mucho, muchísimo de mi embarazo.

 

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mamae

Soy mamá de dos hermosos gemelos de 8 años. Tienen autismo, así que lucho para dar visibilidad y normalizar esta condición. Y lo hago mostrando nuestro día a día ;-)

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